Car park & Terminus Hoenheim-Nord en Estrasburgo, Francia – Zaha Hadid

Car park & Terminus Hoenheim-Nord en Estrasburgo, Francia – Zaha Hadid 1998 - 2001

Para reducir la contaminación y los embotellamientos que sufre Estrasburgo, sus autoridades han lanzado un plan que anime a la gente a aparcar su vehículo en la periferia y a proseguir el viaje a la ciudad valiéndose exclusivamente del transporte público.

Además de los trenes de cercanías y las líneas regulares de autobuses, dos trayectos de tranvía cruzan ahora la ciudad de este a oeste y de norte a sur.

Para trascender el carácter utilitario de estas instalaciones y hacerlas visualmente más atractivas, subrayando su papel de infraestructuras territoriales, se ha recurrido a artistas como Mario Mertz y Barbara Kruger para intervenir en puntos estratégicos de la línea este-oeste; en el caso de la línea norte-sur, su emblema es la estación Terminus Hoenheim, intercambiador de transportes y nueva puerta norte de la ciudad.

Lejos de imponerse al paisaje como un alegato tecnológico, el proyecto de la estación contempla el lugar como un campo de interacción de fuerzas en el que todos los elementos del contexto, una vía de tren y dos carreteras secundarias, el caserío menudo y un conjunto heterogéneo de naves industriales tensan y oprimen la nueva construcción en un proceso de naturaleza casi geológica. Un plano quebrado de hormigón surge del suelo para formar la marquesina que, protegiendo a los viajeros de la intemperie, se extiende en diagonal sobre el solar.

Sustentada por haces de pilares metálicos oblicuos, esta losa de hormigón visto se recorta en las zonas bajo las que los autobuses y el tranvía depositan y recogen a los pasajeros.

Apoyando la geometría en zigzag resultante, los bancos, las luminarias y las rendijas de la losa que dejan pasar la luz natural son trazos que subrayan el dinamismo de la intervención.

En su continuo ir y venir, los autobuses y los tranvías participan como elementos permanentes cambiantes de esta arquitectura del movimiento.

El aparcamiento que completa la propuesta tiene su mismo carácter gráfico. Como si la marquesina arrojara su sombra blanca sobre la alfombra de asfalto que cubre por entero el solar, una mancha de hormigón claro se recorta en la zona de aparcamiento para contribuir a la orientación de los viajeros. Indiferentes al trazado de este fondo pictórico que es el plano del suelo, las líneas divisorias de las plazas de estacionamiento cruzan este espacio con la violencia ordenada de limaduras metálicas magnetizadas por fuerzas invisibles.

Estrasburgo y su dominio ciudadano empiezan en un paisaje inventado que introduce un elemento de contraste en el cinturón burgués de esta ciudad de funcionarios.

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